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viernes, 1 de junio de 2012

¿Cómo va?


El sabor era efectivamente fuerte, tal como lo anunció María Laura la odontóloga. Después vendría el ruido agudísimo del torno puliendo el molde, las pruebas de abrí cerrá abrí cerrá abrí cerrá y el pelo lleno de pedacitos de plástico con efecto caspa.

Ni bien salió del consultorio se dirigió a tomar el 132 y llamó:

— ¿Cómo va el partido?
— Ahí la agarra Mouche, la pierde Mouche, la agarra…

Por la avenida Rivadavia intentaba captar alguna imagen de los televisores de los bares pero a medida que estaba por ver algo se cruzaba otro colectivo o el chofer aceleraba.

El segundo colectivo tardó más de lo habitual y para colmo tuvo que quedar muy mal ubicado (cortando dos manos de Rivadavia) gracias a otro coche cuyo conductor se resistía a abondar la posición. Los pasajeros intentaban respetar la cola, ella paraba a una de atrás que se quería mandar a toda costa y ayudó a subir una chica ciega. Una señora le manifestó su preocupación:

— Ah no, yo con los problemas de cervical que tengo no sé si podré subir, está muy lejos del cordón.
— No se preocupe señora que yo la ayudo.
— Mmmm pero no, no sé.

La señora agarró el changuito y junto con un empujón logró subir.

Ni bien subió escuchó ese sonido celestial que le recordó lo que había estado buscando sin éxito:

— Buenas noches, 1,75. ¿Cómo va el partido?
— 2 a 0.
— ¿Para Boca?
— Ajá.

Se sentó atrás de todo e intentó escuchar el partido pero no lo lograba, mucho ruido de motor, de frenadas, de otros coches. Finalmente se durmió y cuando ya estaba llegando a su casa sonó el teléfono.

— Hola.
— Hola.
— ¿Por dónde andás?
— Ciudadela, llegando al COTO.
— ¿Recién por ahí?
— Sí ¿qué querés que haga?
— Nosotros ya comimos.
— ¿Y cómo va el partido?
— Recién erró un penal.
— Ah, ¿al final le empató Central?
— Que un penal.
— Sí sí, pero entonces le empató Central.
— No.
— ¿Cómo que no? Mamá, yo te explico, cuando dos equipos empatan van a penales, ¿entendés? ¡Entonces no es sólo un penal! Explicáme bien por favor.
— A mí tratáme bien, encima que te digo.
— ¿Papá está? Dame con él.
— Ah claro, la tonta soy yo, me usan a mí el teléfono para el partido ¿no? Si querés llamá vos.
— Pero me estoy quedando sin crédito. Está bien, chau, chau, gracias ehhh.

Ya llegando a Ramos Mejía ve que hay un nene sentado al lado de la máquina de boletos, escucha de la radio Golllllllllllllllllllllllllll el nene se alegra, habla con la madre:

— Gol, gol, gol de Viatri.
— ¿De Viatri?
— Creo.

Baja y mira el televisor de un local de comidas que queda justo en la parada. Ve un 1 a 1.

— ¿Cómo va el partido?
— 1 a 1
— ¿Van a penales? Todavía falta, es el segundo tiempo.

Llega corriendo a la casa. Ve a Mouche errar el gol, se queja como siempre de Mouche.

Y ahora sí, ahora sí va a ver los penales y van a volver a putearlo a Mouche.