domingo, 13 de septiembre de 2015

Adiós a Pichín, el rey de la pizza canchera



Esta entrada fue realizada por Daniela De la Cruz

A fines del año pasado se me ocurrió, por una especie de deuda pendiente, pasar por la pizzería Pichín, ubicada en la calle Matheu, en Balvanera. Ahí fue el lugar en el que por primera vez sentí felicidad (a eso de los dos o tres años) cuando mamá iba al colegio nocturno y papá, como cocinaba horrible, me llevaba a este pequeño local. Me sentaba en unas banquetas que para mí eran para dinosaurios y le pedía a Pichín (cuyo apodo era el mismo que el de su negocio) una porción 
de cancha con una Fanta. Durante años quise hacerle saber a mi querido Pichín que su fórmula inigualable de preparar la pizza canchera (juro que el resto de las pizzerías son una farsa al lado de su fórmula), el modo dulce en el que me trataba a mí y las conversaciones alegres que mantenía con mi padre, me habían impreso uno de los recuerdos de afecto y de generosidad más importantes en mi vida. 

Me bajé del 95 recordando que Pichín tenía que enterarse de cómo disfruté hasta los cinco años de ir sistemáticamente ahí, siempre yo saltando, con dos colitas, por toda la casa porque papá me decía: "¿A que no sabés a dónde vamos hoy?". Que el lugar, las banquetas, el logo de Pepsi viejísimo colgado en la pared, las vitrinas, su mostrador, parecían haberse contagiado de la afabilidad de su dueño. Y que todo ese pequeño mundo, al menos para mí, fue como un oasis, por las penurias que vivían mis padres, jóvenes e inexpertos (recién llegados del interior), en su trabajo de encargados de edificio y que yo veía a y vivía a diario.
Me recibió encantado, hizo que probara todos los gustos de pizza. Y tímidamente le fui contando todo lo que recordaba. Pichín estaba asombradísimo y muy muy feliz: "Nunca me hubiera imaginado que alguien tan joven como vos sintiera todo eso por mi negocio, que lo emprendí con tanto esfuerzo, en el mercado Spinetto, allá, por los años sesenta".


Hace diez días Pichín se fue este mundo y siento el corazón roto. Recuerdo su último abrazo, que fue largo y tendido, y lo que me dijo: "Vení cuando quieras, nunca te haría pagar nada, gracias por compartir conmigo algo tan lindo"
Te voy a extrañar, amigo del alma de mi padre y mío.
Sos una hermosa persona y tuviste un gran corazón
que pocos -muy pocos- tienen en esta vida.


10 comentarios:

  1. Qué homenaje tan sentido y tan bien contado. Me parece estar sentada en una de las banquetas de Pichín.

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  2. Soy un viejo cliente de la pizzeria Pichin ahi en Mateu, desde niño iba con mi viejo cuando aun estaba el espineto el viejo Mercado del barrio, yo vivia a la vuelta. Hoy tengo casi 38 y hasta ahora cada tanto seguia comprando ahi junto a mi viejo. Hace 20 años vivimos en otro barrio y aun asi nos ibamos en coche para comprar las pizzas del Sr. pichin. Siempre fue mi pizza preferida de toda la vida, la pizzeria y el Sr. Pichin estaran siempre entre mis mejores recuerdos! Es una gran tristeza, en serio. Grande pichin!!!

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  3. Yo una de las ultimas veces que fui, hace dos o tres años, tambien se me ocurrio comentarle que siempre disfrute su pizza y los momentos ahi. Por suerte yo tambien llegue a comunicarselo y tambien me llegue a sacar un par de fotos. Gracias por tu nota, saludos!!

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    1. Gracias Esteban. Tu comentario es parte de esta entrada, nos transporta en el tiempo.
      Y disfrutemos que aún permanece este lugar histórico y lleno de recuerdos.

      Saludos

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  4. Muchas gracias, por el amor y respeto que le tenian a la profesión y dedicación de mi viejo . En nombre de el, nuevamente gracias !!

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    1. Me emociona tu comentario. Gracias a ustedes por mantener a salvo tantas historias y recuerdos que nos unen.

      Saludos y gracias nuevamente

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  5. Pichin, era José. Un gran tipo. Hacia unas pizzas exquisitas, daba unas charlas geniales, dueño de un anecdotario interminable. Un tipo físicamente tan chico, como de corazón tan grande en contraposición. Preocupado siempre por ayudar a quienes menos tenían,porque además era solidario. De esas personas que no abundan en la vida. Es que el se hizo de abajo. Bancando piñas en su época de boxeador y bancando piñas de la vida debajo del ring. Extraordinario tipo, sin dudas.
    Obvio, también si hablamos de José, sus pizzas eran un manjar.
    Gaby tu padre no fue si no que es y será por siempre un tipo maravilloso a quien recordaré con respeto y cariño.

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  6. Gabriel! Qué alegria que hayas llegado a mi nota.
    Quiero a tu papá con todo el corazón.

    Un beso grande.
    Alejandra Bernigaud (FB)

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  7. Gran recuerdo, mi viejo me llevaba de chico y aun hoy paso cuando puedo a comer la unica pizza de cancha que queda. Por suerte hoy su hijo sigue con esta tradición unica de buenos aires.

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  8. Era un fenómeno José, yo vivía por Moreno, al lado del hotel, y lo veia pasar para el mercado, despues juntaba monedas de los mandados y siempre él hacia que me alcanzara para una porción, y algunas veces ibamos a comprar en su casa tambien por moreno antes de llegar a saavedra la pizza para lo noche. De tanto en tanto seguí haciendome una escapada al local de matheu, me acuerdo tambien cuando hacía la pizza con "krill" y cuando abrió la sucursal de independencia. Un grande que dejó un gran recuerdo en mucha gente. Gracias Pichín

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