domingo 7 de febrero de 2010

Bar Los galgos

Antes

Pasar una y mil veces por la misma esquina sintiendo ganas de descubrir lo que oculta detrás de esa dominante madera, de esos tonos lumínicos pálidos. Mirar, espiar entre los ventanales e imaginar una foto que logre captar esa infinitud.
Refugiarse en la entrada ante una lluvia persistente, sentir que con un solo paso por fin se puede entrar a esa otra dimensión pero no, salir corriendo para tomar el colectivo 26.
Intuir que la anacronía lumínica es deliberada, que se resiste a las luces dicroicas y las de tubo. Dice que no con una nostalgia tanguera
La mañana del 4 de febrero de 2010 pasa y se dice a sí misma ¿por qué no? ¿Y si esta vez, este mediodía entro? Después de un año y medio de dudas, entrar. Vuelve a mirar hacia adentro y descubre una estatua blanca reluciente de un galgo.

Después


Una vez adentro no sabe donde sentarse, por primera vez conoce el lugar desde adentro y finalmente elige una mesa que queda frente a la ventana que da a Lavalle.
El mozo se le acerca inmediatamente y ella, acostumbrada a pedir la carta para ver precios y elegir con tranquilidad, nota que en este lugar rigen otros códigos. Pregunta qué puede comer en sándwiches y el mozo le dice todas las posibilidades con las variantes de precios.
Se queda mirando todo a su alrededor y nota la imagen difuminada del bar en un espejo manchado por el paso de los años. Mira arriba, quiere descubrir las luces de lamparitas parecidas a las de los trenes antiguos de la línea A pero no, finalmente había luz de tubo. De todos modos la dominante de color sigue siendo cálida, quizás por las paredes de madera y la fuerte presencia de la luz exterior.
Cuadros con perros, muchos perros, ¿por qué galgos? No lo sabe, quizás nunca lo sepa, pero confía en la necesidad de los enigmas.
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miércoles 3 de febrero de 2010

¡¡¡Guarda!!!


Todas las mañanas con la misma energía, una sonrisa y la seguidilla de comentarios que deleitan a los pasajeros.
Una chica sube con el novio y nuestro guarda le explica: “Mi amor, la cartera para adelante, quiero irme tranquilo a casa sabiendo que a vos no te falta nada”. Ruido a silbato y “Arriba muchachos que nos vamos”.
Un joven se para al lado de la puerta así que cuando va a abrir grita con tono nostálgico “Hijo, hijo querido, corréte, dale”.
Un hombre sube en Castro Barros con una bolsa de plástico llena de cosas, le cuesta avanzar entonces le dice: “Deme el bulto señor que se lo cuido” (risas) agarra la bolsa y la pone en el asiento que está reservado para que se siente mientras se ocupa del cierre y la apertura de puertas.
Llegando a Plaza Miserere advierte “Mamitaaaa que miedo y todavía no llegamos…”. Pero al llegar a la estación sube muy poca gente así que le preguntan qué pasó que no fue tan traumático “el tren fantasma no llegó...”.
Pero a veces el pasajero no tiene buena suerte y viaja con ella, la guarda quejosa que en la misma atención Miserere grita indignada: “No están en el Sarmiento, no me traben las puertas por favorrrr”. Está claro que el tren esta vez sí llego, cuidado que entre las telarañas la bruja se asoma, ¡gritos!
Un promedio de queja por pasajero: “No te duermas al lado de la puerta que me la trabás, estos son subtes muy viejos y nadie los cambia ¿entendés?” , “Abra, abra la puerta por favor”, “Arriba, vamos vamos”, “Acabo de tocar el silbato y te subís igual, ah no….”.

lunes 25 de enero de 2010

“Vení, vení, vení, sacále una foto”



Deslumbrados por las figuras de plástico pintado, por la estructura hecha a medida, los turistas se sacan una foto junto al pesebre. Una paloma le pica la cabeza a una de las ovejas, algunos nenes de la calle miran por atrás de los bueyes y ellos siguen en la pose inmóvil con la mejor sonrisa para quedar eternizados en el bucólico momento.

Selección de la mirada que deja escapar una fachada escondida detrás de los árboles, quizás algún otro turista pueda verla ¿o no?

lunes 18 de enero de 2010

La playa

No se quiere ir, se resiste a abandonarlo. Se acostumbró al ruido, a los horarios, al aplastamiento en los medios de transporte, al acompañamiento temporal de los demás peatones.
Por la noche tomará el ómnibus. Los ojos se abrirán para descubrir la oscuridad total apenas iluminada por algunos autos que vienen de frente y por los celulares de los pasajeros.
En el cubículo amanece y detrás de las ventanas comienzan a formarse las imágenes.
Después el silencio.



La inmensidad de un espacio sin tantos signos, ¿por qué crearlos?

Quietud.

No recuerda nada, todo es mar.




miércoles 6 de enero de 2010

Adiós

"Así te dejé ir sin regresar"







Los vendedores ambulantes se disponen a lo largo de avenida Callao, esta vez el negocio está asegurado, la fila es abundante y cada una se lleva la rosa roja para entregársela al ídolo.
Las que lloraron con sus temas, las que se enamoraron, las que le tiraron sus bombachas en los recitales, las que fueron resistiendo el paso de los años.
Sandro se va pero ellas se quedan con la imperiosa necesidad de aferrarse a una rutina que desaparece. Había que ir a saludarlo para el cumpleaños, tenían que rezar por él y seguir atentamente las placas de Crónica TV.
Al despedirlo se despiden de sí mismas, de lo que alguna vez fueron y de lo que siempre hubiesen querido seguir siendo, sus nenas.


domingo 3 de enero de 2010

Amor divino



Una pareja, parada de los colectivos 150 y 6. Él observa a cada mujer que sube.
Ella lo mira.
Él: -Solo tengo ojos para vos mi amor-
Ella: -jajajajajajaja dale….-
Él: -Lo que pasas es que ustedes se hacen las tontas pero miran, claro que miran. Además, decíme ¿a qué mujer no le gustaría un novio mujeriego?-
Ella: -¡A NINGUNA!-
Él: -Lo que pasa es que vos sos muy pretensiosa...-

sábado 26 de diciembre de 2009

Una esquina, dos historias

La primera



"A despecho de las dificultades
de mi historia, a pesar de las
desazones, de las dudas, de las
desesperaciones, no ceso de afirmar
en mí mismo el amor como un valor"
Fragmentos de un discurso amoroso
de Roland Barthes


En la esquina de Callao y Mitre desplegaba su banquito de madera y se sentaba durante varias horas. El hombre mayor con profundas marcas temporales en el rostro había aparecido repentinamente y los trabajadores de la zona comenzaban a esgrimir varias hipótesis:
Las chicas de Todo Moda pensaban que se trataba de un nuevo vagabundo, recordaban la historia del profesor de matemática que de un día para el otro había abandonado su casa, su familia y su trabajo.
El barrendero decía que era uno de los jubilados que protestaban los miércoles pero que se quizás se había peleado y por eso decidió mudarse de esquina.
El diariero agregaba tintes de policial, con mucha seguridad alertaba a las mujeres de la zona explicándoles que ese señor en apariencia dócil y simpático era en realidad un asesino serial.
Nadie se animaba a hablar con él hasta que un día uno de los pizzeros de La Americana decidió preguntarle qué hacía justo ahí, en medio del ventanal, durante tantas horas. Cuando se acercó el anciano permaneció inmóvil, casi sin percatar su presencia, entonces el pizzero comenzó a observarlo detenidamente y descubrió un anillo en la palma de su mano. Se atrevió a preguntarle y el anciano sin omitir una palabra le señaló la parte superior del ventanal, se trataba de una nueva inscripción que había permanecido oculta durante muchísimos años detrás de un enorme cartel .



La segunda

Ahí está Cuando tenía apenas cinco años la madre le dijo: "Hay que mirar para arriba, mirá, ¿ves?".
Con el tiempo comprendió que no se refería al cielo sino a las fachadas. También descubrió que era Guillermo, antiguo compañero de la facultad de arquitectura, el que les había levantado la mirada. Le fascinaban las molduras, los balcones y las cúpulas, pero en su exilio a España -forzado por la hiperinflación- Guillermo perdería esos fragmentos de ciudad que lo cautivaban.
Ella, que también estuvo a punto de irse después de diciembre del 2001, recibe un SMS:

Fijate la esquina de mitre
y callao. Huellas del pasado
sobre la americana para foto
beso, Susana.





viernes 18 de diciembre de 2009

La brevedad de tus ojos

Un nene de seis años dice:

Ma, ¿está el señor del tren?

Ese sonido… mami, quiero salir de aquí

Acá tiene luces mami, ahí una vía pero no sale

¿Qué es ese sonido? ¿Sale el tren de la cueva?

sábado 12 de diciembre de 2009

Nocturna

La vereda se hizo mar
la luz de los faroles, luna
la plaza
en un diciembre de ausencias



Foto de Maia, excelente fotógrafa, ver su sitio: http://www.fotolog.com/plenus_a_um


Caminan por la ciudad, deambulan, se pierden.
"¿Por dónde quedaba San Telmo?" Daniel, estudiante estadounidense, levanta su mano y dice "para allá". Las locales Eri, Mai, Vir, María y Gaby lo siguen.
Llegarán hasta plaza Dorrego, un bar, risas, baile.
Y después el retorno, Mai parándose en la desierta Plaza de Mayo, sacando su cámara, eligiendo un encuadre, y esa foto que dice lo imposible que es no quererte Buenos Aires.

lunes 7 de diciembre de 2009

Maldita tecnología

Siempre le llamaron la atención las peleas en público.

Dos imágenes:
-Una chica joven peleándose a las tres de la mañana arriba del colectivo. La chica llora, él mira por la ventanilla.
-Un hombre y una mujer de unos cuarenta años enmarcados por el ventanal de un restaurante. Sus cuerpos están cerca pero la distancia de su mirada es abismal.

Adrián toma su capuchino en Havanna, saborea la canela y cuando está a punto de ponerse el auricular del MP3 escucha algo que le llama la atención, dos chicas hablan en un tono elevado, casi gritando:

-Nos estamos separando ¿y él lo que hace es cambiar el estado en el Facebook?-
-Y bue…-
-Es típico de hombre. ¿Una qué hace? llega llorando y llama a las amigas. Ellos se peinan se cambian y salen, aunque estén tristes.
-¿No estarás estereotipando un poco?-
-No, es así. Ellos pueden estar tristes y todo, pero siguen, como si nada-

Mientras escucha la recuerda a ella, esa vez que se besaron ahí mismo después de que ella pidiera su alfajor de nuez.
El dolor de la pérdida, la obstinada persistencia del recuerdo, ¿dónde puede caber tanto dolor?

martes 1 de diciembre de 2009

Fueron tus ojos


Como el día está fresco Juliana decide caminar por avenida Corrientes antes de entrar a trabajar. Cuando llega a la estación Callao ve una nube de polvillo y un ruido muy fuerte, un hombre corta baldosas para arreglar la entrada del subte. Avanza en esa densidad hasta que el panorama se va aclarando: un hombre, una mujer y cinco chicos duermen en un colchón sobre la vereda. Uno de los nenes está despierto mirando el polvillo hasta que Juliana lo mira y el nene también la mira pero Juliana sigue caminando y el nene vuelve a mirar el polvillo.
Todo ese día serían sus ojos, esa mirada y Juliana detenida observándolos desde lejos.

Pequeño Antoine Doinel, ¿dónde está tu mar? (Los 400 glopes)

miércoles 25 de noviembre de 2009

Invisibles

La florería está ubicada sobre Rivadavia y Callao, al lado del puesto de diarios. En la vereda de enfrente hay varios locales de accesorios femeninos.
Resultan bastante incómodas las rejas que impiden el paso del peatón en las esquinas.
El semáfaro tarda una eternidad pero cuando hay manifestaciones se puede caminar por la avenida.
Hace ya cinco años que Diego camina las mismas cuadras pero sólo eso configuraron sus sentidos. A ellos jamás los vió. Son pocos, unos siete u ocho, y la lentitud de sus movimientos los desdibuja en el resto del paisaje.
Hasta que una tarde la mirada de Diego choca con los ojos de ese hombre. Cinco años de su vida de veintitrés años, los mismos cinco años para la vida de ese hombre de ochenta.
La espera se vuelve inconmensurable en la vigencia de un cartel que lleva pintado 82% móvil.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Lost



Viernes, lluvia en Buenos Aires. Victoria sale del consultorio del homeópata sobre avenida Juan Bautista Alberdi. Un río corre sobre la vereda, algunos se bajan del colectivo y corren descalzos mientras la ropa se les adhiere al cuerpo.
Victoria espera hasta que finalmente deja de llover y la avenida se desagota.
Sube al colectivo 1 rumbo a zona oeste. Cuando pide el boleto observa al colectivero, lo nota muy joven, es la primera vez que lo ve.
Se sienta y a medida que avanza por Rivadavia observa la gente amontonada en las veredas, algunos miran la boca del subte y otros esperan en la parada del colectivo. Rivadavia no tiene tanta densidad poblacional así que prende la radio: Luego de la lluvia varias zonas quedaron anegadas. No hay subtes y la ex línea de trenes Sarmiento se encuentra interrumpida.
El colectivo para en Flores, se detiene durante media hora en la que no cesa de subir gente hasta que, indignado, un pasajero grita: -Arriba en el techo hay más lugar-.
El colectivero cierra finalmente la puerta y retoma la marcha.
Llegando a Liniers el tráfico por Rivadavia se detiene por completo entonces el colectivo dobla hacia la izquierda y avanza sin problemas hasta que se detiene abruptamente. Pasan los minutos y los pasajeros comienzan a impacientarse. Una chica que estaba parada se sienta en el piso. Una mujer habla con su amiga:
-Me bajo, me bajo, no aguanto más, me bajo-
-¿A dónde vas a ir? ¿a dónde? Estamos lejos, quedáte tranquila-
Victoria le manda un SMS a una amiga avisándole los inconvenientes en los medios de transporte y recibe una respuesta: Acá el subte empezó a andar y anuncia la combinación de subtes en inglés. Esto es cualq cosa, jajajaja
Un pasajero se acerca al colectivero y comienza a darle indicaciones.
De atrás le gritan:
-Flaco volvé a Primera Junta y empezá de nuevo-
Un señor dice disminuyendo el tono de voz:
-Este pibe llamó en el medio de recorrido para ver dónde agarraba no entiende nada, nada-
Aparece la avenida General Paz y una mujer explica:
-Ahora sí, me parece que va a agarrar la Díaz Vélez-
Una voz masculina vuelve a dirigirse al chofer:
-¿Quién te indica, Zulma Lobato?-
Risas.
¿Llegarán a destino estos pasajeros o permanecerán allí adentro eternamente? Quizás algún día alguien les invente su propia serie…

miércoles 11 de noviembre de 2009

Cuando te deje

Nocturno
“la luz de mis amigos en las cenas en mi ciudad
el perro de Anouilh que siempre aúlla para mí
casas de barrio a oscuras cazadores de lavabos de estación
mi amiga comprándome vino en el kiosco
un avión esperando para encender los motores”
Juana Bignozzi de La ley tu ley




-Algún día me voy a ir, llevaré conmigo fragmentos:
Pedazos de charlas con vos, olor a cigarrillo.
El sabor de la pizza vegetariana en La continental.
Tus risas en chipriota y tu pasión por la cumbia.
Llantos de subte.
Desayunos a destiempo.
Libros de saldo-
Lo dice con un tono lúgubre y convincente mientras hace fila para la entrevista: Telermaketer se busca. Hasta 27 años. c/s experiencia. Se lo dice a nadie en medio de un tumulto que pronostica una larga espera.
Amplia experiencia en búsqueda laboral, sin experiencia laboral.
Nunca aparecerá en las estadísticas nuestra nostálgica desempleada. Siente que esta vez no podrá a pesar de haber sobrevivido a la crisis del 2001.
Un avión que se va, algún día. Tanto miedo al olvido.

viernes 6 de noviembre de 2009

No pretendan civilizarme…



A las seis de la tarde comienza el operativo retorno. Todos apuran el paso para llegar lo antes posible a casa.
Juan se aproxima al ascensor del trabajo y espera.
Aparece un abogado con su elegante traje y Juan piensa en todo lo que falta: subte, tren Sarmiento, colectivo. Llega el ascensor pero cuando las puertas se abren ve que no hay más lugar, intenta subirse, corre su mochila, se lanza hacia adelante hasta que una mujer con toda la seriedad e indignación le grita:

-No hay más lugar, ¿No te das cuenta?-

Juan se adelanta de todos modos activando el mecanismo de apertura automática de puertas. La mujer vuelve a enojarse:

-NO-HAY-MAS-LUGAR, NO-ENTRAMOS, NO-ENTRAMOS-

La puerta se cierra y Juan le dice al abogado que sigue imperturbable a su lado:

-En el subte hubiera entrado, ¿Por qué acá no?-

sábado 31 de octubre de 2009

Mi mundo privado Vol. II: Óyeme bien

Rock, salsa, raggaetón, cumbia, pop, electrónica. Todos llevan su propia banda sonora. Pero la escucha ¿es algo privado, personal? Muchas veces el volumen excede ese ámbito generando una seguidilla de musicalizaciones momementáneas.
En uno de los antiguos vagones de la línea A dos amigas hablan sobre Ricardo Arjona:

-Odio a ese tipo, no me gusta, que se yo, de terror-
-A mí me molesta la metáfora facilista, la rima forzada-
-Si, no me gusta nada, una compañera del trabajo dice que le encanta, no lo puedo creer. La tuvo que acompañar el novio a verlo ¿A vos te parece?-
-Pobre flaco, un mártir-

Los cuerpos se rozan, se aplastan y en ese conglomerado una chica pone play en su reproductor: "Díme si él te conoce la mitad, díme si él tiene la sensibilidad...".
Una de las amigas escucha y le asalta un: "Está escuchando Arjona, Arjona, noooooooooo".
Cruce de miradas.

sábado 24 de octubre de 2009

Silencios

“Llorando
de cara a la pared
se apaga la ciudad”
De cara a la pared de Lhasa de Sela




Una editorial, la redacción, una oficina, Palermo, a metros de Avenida Santa Fe y Juan B. Justo.
Una fotógrafa escucha música en su computadora. Una redactora intenta escribir un artículo mientras escucha por primera vez a Lhasa de Sela. Esa voz perturba, conmueve. Las frases de las letras vuelven y otra vez, las repite mentalmente. Tras sus espaldas el mundo se quiebra, se abre una hendidura. La ciudad no se apaga, por esa música jamás existió.

jueves 22 de octubre de 2009

Si llueve…


Dos amigas hablan por chat:

Verónica dice:
buenas!
te mojaste?
yo si
Carolina dice:
sip
ta horribleeee
día pa quedarse en casa comiendo bizcochitos de grasa
hoy viajé pésimo en el subte
Verónica dice:
yo también
y a un tipo se le ocurrió decirle a una mina "no me empujes"
y la mina le empezó a contestar caliente
aunque no insultó, pero dijo : "si no hay lugar, no te estoy empujando es que no tengo lugar, viajamos mal, bla bla bla"
pobre tipo, la mina se le fue al humo
pero igual la mina tenía razón, no empujaba porque quería el
otro tipo, cuando ya había menos gente, a una mina q tenía atrás le dice "no empuje señora, que bajo también en la próxima, y no toque"
Carolina dice:
no toque jajajaja
Verónica dice:
y la mina le dice algo sobre lo de "tocar" que no escuché bien
y el tipo le contesta "bueno, entonces si quiere toque, pero no empuje" todo en tono de cargada

domingo 18 de octubre de 2009

Sola

“Se ama de pie, en las calles, entre el polvo
de los salones y las plazas; muere
la flor el día en que nace. Aquella virgen
trémula que antes a la muerte daba
la mano pura que a ignorado mozo;”
José Martí, Amor de ciudad grande




Juana llora la pérdida de un amor, deambula por las calles escondiendo lágrimas que estallan. No sabe a dónde irá, ¿Hace cuanto que no recorría la ciudad así? Estira la mano y siente que mira sin sus ojos.
No entiende cómo pudo ser, la ciudad es él. En la parada del colectivo 60 le propuso que se vayan a vivir juntos, en Avenida de Mayo, cerca del café Tortoni, se dijeron que se querían tanto, pero tanto, que sintió que esta vez sí, dejaría de ser sólo Juana deambulando por las calles.
Pero con la misma intensidad de ese un cruel arrebato que quita, algo la sorprende: Unión de parejas.
El póster luce desgarrado. Aquél que pacientemente retiró el papel quizás desconocía la magnificencia de esa mínima acción, impedimiento para que esos destinos volvieran a unirse.

martes 13 de octubre de 2009

Instantánea

“Living is easy with eyes closed,
misunderstanding all you see”
Beatles, Strawberry fields forever




Al lado del semáforo el joven espera: luz verde, los autos pasan, espera, luz amarilla, espera, luz roja, espera, luz verde, espera, espera, espera. La joven apurada lo ve y le dice: “Hola, ¿Cruzás Rivadavia no?”. Él apoya su mano sobre la espalda de ella y cruzan.

En ese instante alguien refracta en ellos su dolida soledad y siente que hay muchos otros que sí se quieren. Porque podría ser una historia de amor, pero ella lo deja y él sigue hasta la próxima esquina, con su bastón blanco, esperando que alguien lo vuelva a querer un poquito y así poder cruzar.

miércoles 7 de octubre de 2009

No se ve…

Un extraño bulto yace en la gélida vereda de Avenida Corrientes, restos de un otoño que se resiste a abandonar la ciudad.

Cubierto con un buzo de algodón permanece con la inconsistencia temporal de lo espectral. El transeúnte pasa pero, aparentemente, no lo percibe, sigue de largo, quizás forme parte de su “fuera de campo”, está ahí sin verlo, ¿acaso le teme?

Los zombies no invaden la ciudad ni se trata de una película de fantasmas, esa extraña presencia es un hombre que vive y duerme en la calle.

Alguien le tiende la mano, lo despierta, pero no para que se retire, sino para ofrecerle un café caliente y unas medialunas en un bar. Se sientan, hablan, se cuentan sus formas de vida. Por primera vez se encuentran, por unos instantes la indolencia y la omisión se desdibujan. Y todo esto, como lo otro, no puede sino formar parte de otro género ficticio porque todos los que pasan también sobreviven a fuerza de un voluntario enceguecimiento.


domingo 4 de octubre de 2009

Mi mundo privado (Vol. I)

Escucha música (Fito Paéz a todo volumen), se saca un auricular y hace una llamada:
“Hola si, ¿Vamos a Lobos? ¿Qué vos te vas a Lobos? A no te entendí… perdonáme. Uy Gloria me llamó diez veces, me aparece llamado perdido, encima ahora que estoy hablando con vos, otra vez debe haber llamado, pobre. Noooo, vos no escuchás lo del llamado perdido pero yo sí.”
La charla se prolonga dos estaciones de subte.
“Eh, si, ¿Pero porqué estás así cortante? ¿Cómo?...... Ah… bueno, ¿Y porqué no me decís lindo que estás manejando y no podés hablar eh? Sino no sé qué te pasa, pienso que estás mal conmigo o algo, cortante ¿Entendés?. Lo que no entiendo es porque no me dijiste que estabas manejando, me decís y listo sino no sé, te noto cortante, distante y no sé qué te pasa, no puedo saber ¿Entendés? Ehhhh…. Silencio… Bueno, dale, si, si, está bien, beso, yo también, bye”.
El viajante se entromete en el momento de ellos, el viajante escucha, ¿Qué?:

-Una chica haciendo un reclamo absurdo, banal, repite constantemente, incomoda al novio conductor

- Incontinencia oral

-Parece una adolescente pero se le notan unos treinta y pico…

-¿Porqué Fito Páez?

jueves 1 de octubre de 2009

Mi mundo privado, una introducción

“(…) el no lugar es el que crea la identidad compartida
de los pasajeros, de la clientela o de los conductores
del domingo”
Los no lugares. Espacios de anonimato de Marc Augé


En la ciudad se vive, se sigue viviendo “como si”.

A pesar de ser ámbito propicio para el anonimato, también se presta al repentino reconocimiento de ese otro con su historia. Ahí está, no lo vemos hasta que un instante fugaz hace que nos detengamos y podamos particularizarlo.

Porque a veces la conducta excede el ámbito privado, lo desborda hasta manifestarse impúdicamente ante esos otros desconocidos.

domingo 27 de septiembre de 2009

Reflejos

Los árboles de la avenida Alberdi no son tan enormes como los de Goyena. Pero ni unos ni otros conmueven a los estudiantes que se dirigen a paso apresurado por Puán hacia la Universidad de Filosofía y Letras.
Van y vienen. Muchos charlan, la caminata se presta para discutir la clase, el próximo parcial o la salida del sábado.
Pero de vez en cuando alguno alza la mirada y los ve, deshojados. Otros, en cambio, con los ojos perdidos, los descubren ahí, entre restos de cigarrillos, basura y mugre, al borde del cordón, distintos, colándose en el agua.

viernes 18 de septiembre de 2009

Menú del día







Festejan el cumpleaños del niño, cinco añitos. Las tías y abuelas no dejan de charlar y aprovechan para comer los deliciosos sándwiches de miga. Los de jamón y queso, aceitunas y huevo, son los preferidos. Comen y comen.
En la panadería, los recortes del pan de miga utilizados para el armado de esos mismos sándwiches llegan de contrabando a manos de una misteriosa mujer. De edad avanzada, lleva consigo un carrito de mandados desde donde saca los recortes para distribuirlos estratégicamente en la esquina de Rodríguez Peña y Lavalle, los tira sobre la vereda, quedan montañas de pan que con la lluvia se empastan y provocan que los transeúntes se resbalen.
Las palomas degluten, se lanzan en picada desde los cables. ¿Qué la lleva a esa mujer a hacer lo que hace? ¿Cree en verdad que las palomas en la ciudad morirían de hambre de no ser por su ayuda alimenticia? Establece una forma de dependencia, un hábito, crea vínculos con esos animales putrefactos que barnizan la vereda con sus sustanciosas defecaciones.
Mientras, en algún bar de la ciudad, la gente come sándwiches, siempre sándwiches, deliciosos…

martes 15 de septiembre de 2009

Paro de subtes

Llega a la estación, baja, corre por las escaleras hasta que la detiene el diarero: "Hay paro, no hay subte, hay paro". Se va hacia avenida Rivadavia, la muchedumbre espera agolpada alguno de los colectivos que vienen repletos.

Deja de correr, se resigna, espera en una parada. Los minutos pasan, tira la cabeza hacia atrás, su vista queda hacia arriba, allí lo ve, el edificio Art Nuveau, enfrente suyo. Contemplación, silencio:


viernes 11 de septiembre de 2009

Privacidad en Plaza Miserere


En la estación Miserere una mujer mayor, flaca, con la cara surcada por gruesas arrugas, pide monedas a los pasajeros con urgencia de boletos.

Se le acerca una joven de similares facciones y contextura física. La mujer saca un peine de la cartera y la chica, mirándose en el vidrio de la ventanilla de los boleteros, comienza a peinarse.

La estación, una casa, momentos, vidas privadas. Los pasajeros que miran, espectadores silenciosos, intrusos.

jueves 10 de septiembre de 2009

Asientos: gran dilema

Un joven se dirige con su amiga a los últimos asientos del colectivo. Comienzan a charlar, tranquilos, pero una mujer mayor con una voz finita y chillona le grita:
-Andáte, andá a otro asiento ¿No ves que hay otros asientos libres?-
-No me voy a ir señora, me quiero sentar acá-
-Andáte, andáte...-
Atrás observo a la mujer y al joven, al parecer el problema consiste en que el joven es demasiado grande como para sentarse en el asiento:
-¿No te das cuenta que no entrás?- continúa gritando la mujer.
-Mire señora, yo no soy un chorro, soy una persona decente, soy un enfermero ¿Sabe? así que a mí tráteme mejor y si quiero me puedo quedar acá, no me voy a ir señora-

lunes 24 de agosto de 2009

Dulce palomita



Atacan a los trabajadores ni bien salen de sus oficinas. Evocando una imagen de Los pájaros de Hitchcock, las palomas sobrevuelan a los transeúntes que carecen de las cabinas telefónicas londinenses para refugiarse.
Aquellos otros que se salvan del ataque caminan por las calles del centro hasta que se topan con unas cinco palomas que se apropian de la vereda, ni se inmutan ante el paso humano, se han convertido en inmunes, son palomas de ciudad, su naturaleza se ha transformado de forma que carecen de mínimas dosis de miedo.
Antes, las palomas volaban ni bien te acercabas pero ahora sos vos el que tenés que correrte para dejarlas pasar porque te da miedo pisarlas. Sin embargo, algunos de sus cadáveres aparecen en las calles, los denominados “purés de paloma” o restos de paloma aplastados en el asfalto. Para algunos, una triste pérdida, pero para otros, la reivindicación de la ciudanía citadina.

sábado 15 de agosto de 2009

Ellos




“Atópico, el otro hace temblar el lenguaje”
Fragmentos de un discurso amoroso, Roland Barthes


La chica se sienta, mira por la ventana, diez minutos después ve un joven que sube, lo mira, lo vuelve a mirar, mantiene su mirada mientras el joven saca el boleto pero ni bien termina le retira la mirada. El colectivo está casi vacío, un jueves de semana santa por la mañana. Sólo hay tres asientos ocupados pero el joven se sienta al lado de la chica.
Ni se miran, no se tocan. Pero son una imagen, los dos llenan el colectivo.